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ESPACIO 127 Nº 1

 

"RE-SUPERLATIVO": PREFIJO CUANTIFICADOR DE LAS CATEGORÍAS
VERBO, NOMBRE, ADJETIVO, ADVERBIO Y PORTADOR DE LA
SUBJETIVIDAD EN EL LENGUAJE ADOLESCENTE

Prof. Andrea Costa y Prof. Patricia Ferreyra

 

INTRODUCCIÓN

Este trabajo intentará explicar porqué el morfema RE- con valor superlativo se asocia a las categorías nombre, adjetivo, verbo y adverbio, en la cuantificación, y que es portador del mayor porcentaje de subjetividad en esos sintagmas cuantificados.

Si bien las gramáticas han tomado la gradación como propiedad distintiva de los adjetivos y adverbios, se asumirá, aquí que no es un criterio de identificación categorial.

Cuando en el discurso adolescente, se elige RE- para cuantificar todas esas categorías, se hace porque esta partícula es una marca más fuerte de subjetividad para el enunciado.

La argumentación está organizada de la siguiente manera: en el parágrafo 1, se realizará la caracterización del morfema RE- y la descripción de la formación del superlativo absoluto en la lengua latina y en la española.

En el parágrafo 2, se describirá el corpus, constituido por encuestas a adolescentes pertenecientes a la Escuela Normal de la ciudad de San Nicolás, y por entrevistas registradas en videos, además se señalarán sus cintamente las características de la jerga adolescente.

El parágrafo 3, se dedicará a la explicación de las condiciones que deben reunir las categorías nombre, adjetivo, adverbio y verbo, para asociarse a RE- superlativo, como prefijo cuantificador.

En el cuarto parágrafo, se abordará el análisis de RE- como marca de subjetividad en el lenguaje adolescente desde la perspectiva de la lingüística de la enunciación.

Finalmente, el agradecimiento al personal directivo de la Escuela Normal, por permitir la realización de las encuestas y al personal de la Biblioteca "José Hernández" y "Bernardino Rivadavia", por su cordial colaboración.

 

DESARROLLO

1.- CARACTERIZACIÓN GRAMATICAL

En general las gramáticas entienden por morfemas elementos lingüísticos portadores de una significación general y abstracta, en otras palabras, son morfemas las unidades mínimas de significación. La definición abarca lo que tradicionalmente se denomina accidentes del nombre y del verbo, y se extiende a toda clase de afijos.

Dentro de este amplio concepto se podría incluir lo que Bello llama partículas compositivas, tales como sub, trans, in, abs, re, etc., que se observan en estos ejemplos: subsuelo, transmitir, inhumano, abstraer, reiterar.

Con respecto a la partícula RE-, Blánquez Fraile, en el Diccionario Latino-Español la define así:

"RE: partícula usada como prefijo para formar palabras compuestas; significa unas veces retroceso (recedo, rejicio);otras repetición, reiteración (reaedificio, renovo, reporto); otras, reciprocidad o alternativa (reclamo, recano);otras, separación o alejamiento (removeo, repostus);otras, intensidad (recognosco, retorridus)..."

El Diccionario de la Lengua Española de la R.A.E. fija su significado de la siguiente manera:

"RE (del latín RE) preposición inseparable, que denota reintegración o repetición como en recaer, religir; aumento como recargar; o resistencia como repignar, rechazo; movimiento hacia atrás como en refluir; negación o inversión del significado simple como des, en reprobar; encarecimiento como en rebonita, resalada".

Los valores de RE-, como lo muestran las definiciones, son varios. La "intensidad" o el "encarecimiento" están presentes ya en la lengua latina. Es un sufijo que denota exceso y cualidad extrema.

Alcina y Blecua al tratar la gradación del adjetivo afirman que la lengua provee al hablante de diversos recursos para la expresión de la misma:

  1. Los prosódicos se refieren a la acentuación de la carga afectiva o a la segmentación de la palabra. V.gr. ¡ EX- CE- LEN- TE !.
  2. Los sintácticos recurren a la combinación en el sintagma con otros elementos: V.gr. muy lindo; más lindo.
  3. Los morfemáticos constituyen el grado con la utilización de marcas. V.gr. divertidísimo, superdivertido, redivertido.

Para la formación del superlativo absoluto, el español hereda de la lengua latina el empleo de afijos, es decir, el mecanismo morfemático:

1.- SUFIJACION: se forma el superlativo de los adjetivos latinos sustituyendo la desinencia del genitivo singular por los sufijos -issimus, -issima, -issimum, como en bono-a-um / bonissimo-a-um.

2.- PREFIJACION: en construcciones no clásicas, se acumulan dos elementos, cada uno de los cuales tiene ya de por sí significado superlativo, por ejemplo: torridus-a-um (seco) retorridus-a-um (reseco).

La variante culta del español añade al adjetivo en grado positivo los sufijos -isim- y -érrim- V.gr.: bueno /bonísimo; célebre/ celebérrimo.

La lengua coloquial emplea formas análogas. V.gr. bueno/ buenísimo. El uso de éstas se ha generalizado hasta hacer parecer "extraña" la variante cultista.

La prefijación es otro mecanismo de formación del superlativo absoluto en la lengua española. Keniston en el estudio "The Syntax of Castilian Prose. The Sixteenth Century", citado por Alcina y Blecua (1980), da cuenta del empleo del prefijo RE- con este significado, en la lengua popular desde el siglo XVI.

Tanto los superlativos elativos latinos y españoles formados por prefijación o sufijación, son sintagmas referenciales que indican las propiedades extremas, que no son compartidas por ningún individuo en el universodel discurso. 1

2.- EL CORPUS

2.1. Descripción del corpus

El primer cuerpo de datos proviene de encuestas realizadas a 100 (cien) adolescentes de ambos sexos, que pertenecen a hogares de clase media. Cursan el cuarto año del Bachillerato Pedagógico de la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas "Rafael Obligado" de San Nicolás. Oscilan entre los 16 y 17 años de edad.

El segundo se organizó en base a opiniones vertidas por adolescentes de 14 a 17 años, de la misma clase social. Estas se registran en videos de fiestas de 15 años.

La ciudad de San Nicolás de 120.000 habitantes, ubicada en el norte de la provincia de Buenos Aires, posee los rasgos específicos del habla rioplatense. Junto a este determinante geográfico, es preciso tener en cuenta, a los fines del trabajo, las características propias del discurso adolescente.

2.2. La jerga adolescente

La creación por parte del adolescente de una variedad lingüística, jerga adolescente, obedece a su propia crisis. Es una manifestación observable de la identificación y separación de su pasado próximo.

La integración social con sus pares se vehiculiza fundamentalmente por el habla, ya que se necesita nombrar en forma diferente, marcar la diferencia con los adultos y los niños. Esta variedad emerge como un agente de cohesión del grupo y está sometida a la autoridad y reglamentación de sus pares.

La jerga adolescente reducida al léxico, limita su creación a la adopción o adaptación de palabras que se relacionan con su universo afectivo y cultural. Para renovar el repertorio lexical, recurre a la metáfora (recorky), a la imagen (es de re-madera), a la sustitución parcial de sinónimos y parónimos (len-teja), a los préstamos lingüísticos (recool, regay), a los neologismos (bardeado) y al uso general de todas las combinaciones del sistema morfológico que la lengua estándar pone su disposición (uso del morfema RE para expresar exceso).

Es propio de esta actividad lingüística:

  1. el carácter polivalente y abarcador de algunos de sus términos (re-tranqui).
  2. el carácter efímero. Los términos se desgastan y se renuevan.
  3. el carácter exclusivo. Se relaciona con el grupo de origen, pues cuando la exclusividad no le pertenece, lo reeemplaza.

 

3.- CONDICIONES DE LAS CATEGORÍAS PARA ADMITIR RE- SUPERLATIVO

3.1. La gradación

La gradación es el fenómeno por el cual se expresa la intensidad de una cualidad. Se han fijado diferentes grados: positivo, comparativo y superlativo. 2

Cuando las gramáticas tratan este tema lo relacionan siempre con el adjetivo y con el adverbio, (Alcina y Blecua, 1980); (Roca Pons, 1970); (Alarcos Llorach, 1974); (Bello, 1970); (Marín, 1980), es decir, que parece ser una propiedad identificatoria de estas categorías. Así, por ejemplo, se distinguen sustantivos de adjetivos.

Como ya se adelantó en la introducción, en este estudio se asume la hipótesis de que la gradación no es en sí misma un criterio de identificación categorial.

El discurso adolescente recurre para la cuantificación de grado al empleo del prefijo superlativo RE-. Este morfema se presenta como un recurso mucho más laxo y abarcativo, que los otros que provee la lengua, puesto que permite una asociación más libre con las categorías nombre, adjetivo, adverbio y verbo V.gr.: regenio, reimportante, retarde, me regustó.

Esta hipótesis se comprueba con los datos arrojados por las encuestas. Cuando se pidió que contestaran con qué otras expresiones usaban RE-, espontáneamente lo asociaron tanto a sustantivos, como a adjetivos, adverbios y verbos, aunque se observó un mayor número de adjetivos cauntificados.

No obstante, la sociación entre las distintas unidades léxicas y el morfema de grado RE- es discriminatoria: las palabras deben cumplir ciertas condiciones para la gradación.

3.2. Condiciones del adjetivo

En cuanto a los adjetivos, Bello (1970) señala:

"Hay un gran número de adjetivos que no admiten la inflexión superlativa o porque en su significado no cabe más ni menos [...], como uno, dos, tres, primero, inmenso, inmortal, terrenal, infernal, triangular, etc.; o porque su estructura según los hábitos de la lengua no se presta a la inflexión o como en casi todos los esdrújulos en eo,imo,ico,fero,gero,vomo; V.gr.: momentáneo, legítimo, selvático, político, mortífero, armígero, ignívomo; los en il, que se aplican a sexos, edades y condiciones, V.gr.: varonil, juvenil [...]".

Los adjetivos gentilicios son graduables según el significado del sustantivo al que prediquen. Tal es el caso del adjetivo "argentino" en "pasaporte argentino",que no permite la graduación y sí, en cambio, en el caso que se predique de sustantivos como, "carácter", "temperamento". 3

Para marcar la intensidad con muy o con el sufijo -ísimo/a, los adjetivos deben ser calificativos. El superlativo RE-, en cambio, viola alguna de las restricciones expresadas por Bello: repolítico, reselvático, reinfernal, debido a su carácter más laxo, pero mantiene la necesidad de relacionarse con adjetivos que denotan cualidad, o que sean previamente convertidos en denotadores de esa propiedad V.gr.: reporteño, reespañol, repiola, redenso, recopado, retrolo, reforro, refalopero, rezarpado, retraga. 4

3.3. Condiciones del sustantivo

Las encuestas mostraron que los adolescentes unen RE- a sustantivos: repotro, regenio, reanimal, reganso, recareta, repavo, renabo, re pan crudo.

La explicación de la cuantificación de los mismos está ligada a la recategorización, es decir, que se está en presencia de sustantivos recategorizados como adjetivos, y que, por lo tanto admiten la gradación, que éstos pueden poseer.

El paso de sustantivo a adjetivo no es un proceso arbitrario, ni estrictamente sintáctico. Para que un sustantivo pueda ser recategorizado, las competencias culturales deben asignarle significado dentro de una determinada comunidad, lo cual es posible siempre que los sustantivos denoten cualidades o propiedades. Este proceso extralingüístico es la condición para que se produzca la cualificación de los sustantivos y además, la cuantificación con RE-. 5

3.4. Condiciones del adverbio

Las gramáticas prescriben que los adverbios se pueden "superlativizar" si derivan de adjetivos, como lento / lentísimo / muy lento; rápido / rapidísimo/ muy rápido; temprano / tempranísimo / muy temprano.

La variedad familiar acepta la sufijación superlativa de otros adverbios: a) de lugar: cerca / cerquísimo /muy cerca; lejos / lejísimo / muy lejos. b) de cantidad: mucho / muchísimo; poco / poquísimo / muy poco. c) de modo: bien / muy bien; mal / malísimamente / muy mal.

El morfema RE- instalado en la lengua adolescente, por su naturaleza más amplia da lugar a un uso menos restrictivo para la gradación de los adverbios. Los datos ilustran que esta categoría es empleada en una proporción muy alta, al momento de cuantificar: se registraron en producciones espontáneas 48 adverbios, 43 verbos, 134 adjetivos y 37 sustantivos recategorizados. Ejemplo: retarde, relejos, remal, redespacio.

3.5. Condiciones del verbo

En los parágrafos anteriores, se ha visto que la gradación superlativa de sustantivos, adjetivos y adverbios se puede realizar por mecanismos morfemáticos (prefijos y sufijos) y sintácticos (muy).

En una primera aproximación, la categoría verbo no poseería estos dos mecanismos. Según Alcina y Blecua (1980), la lengua se vale de un repertorio cerrado de palabras para expresar la intensidad en el verbo. V.gr.: como mucho. Este conjunto de piezas léxicas está constituido por los llamados gradativos: mucho, poco, bastante, demasiado, harto.

Se ha observado en la jerga adolescente que también es posible la cuantificación de verbos mediante el procedimiento de prefijación con RE-. Se registraron los siguientes ejemplos:

- Lo reamo

- Me regusta

- Te requiero

- La remiró

- Me rebochó

- Lo recomparto

- Me redolió

- Me recansó

- Que te reparió

- Te refuiste

- Te recreo

- Se remamó

- Te rezafaste

Aquí el morfema elativo RE- se hace cargo de la intensidad referida a los verbos, vale decir, que se emplea un recurso de prefijación para la cuantificación verbal.

La concurrencia del pronombre, el morfema RE- y el verbo es una constante, lo que lleva a pensar que RE- superlativo se legitima con la presencia del pronombre.

La ausencia de expresiones donde no aparecen pronombres, corrobora la afirmación anterior:

- * Reamo a Nicolás.

- * Regustan los Rollings.

- * Remamó anoche.

Cabría preguntarse porqué el morfema RE- puede cuantificar verbos. Esta cuestión se resolvería así:

a) Los verbos comparten con los adjetivos su capacidad de predicar. Chomsky adopta una cladificación binaria de rasgos para distinguir las categorías: [+ N] y [+ V]; de ello resulta que el adjetivo se define como [+N, +V] y el verbo como [-N, +V]. Se desprende entonces que existe entre estas dos categorías una analogía semántica, ya que ambas actúan como predicados.

Para justificar la presencia de RE- como cuantificador en " te refuiste", "se remamó", "te rezafaste", primero se tendría que hablar de una reasignación de significado: TE REFUISTE, significa "ser muy distraído", "ser muy desubicado" SE REMAMO, "estar muy borracho"; TE REZAFASTE, "ser muy desubicado".

En las frases lo reamo, te requiero, me redolió, me recansó, se puede recurrir a paráfrasis del tipo: "es muy amado", "es muy querido", "está muy dolido", "está muy cansado", para explicar la cuantificación del verbo con RE-.

Tanto en el primer caso como en el segundo, la gradación verbal se explica por la capacidad predicativa de los verbos, que comparte con los adjetivos.

En síntesis, los verbos se pueden superlativizar, como los adjetivos por ser predicati-vos.

b) El empleo de RE- se debe a que denota un estadío máximo en la significación del verbo, representa la intensidad en grado extremo.

La preferencia de RE- se fundamenta en el hecho de que los gradativos bastante, mucho, poco, demasiado, son imprecisos a la hora de marcar el grado.

3.6. Cuestiones residuales

Si bien este trabajo se propone el estudio del morfema superlativo RE- en relación con el nombre, el adjetivo, el adverbio y el verbo, resulta interesante dedicar un apartado a un análisis suscinto de la expresión "RE DE MADERA" . Esta no constituye un sintagma preposicional pues "de" no está dotado de pleno contenido léxico, sino que marca una relación gramatical. Es una preposición falsa, vacía o liviana, que forma con el sustantivo una unidad léxica.

La lengua permite formaciones como de madera, de novia, de blanco, de sombrero, para expresar la atribución, la cualificación. Al comportarse como adjetivos denotadores son susceptibles de ligarse al prefijo cuantificador RE-: V.gr.: RE de madera, RE de novia, RE de blanco, RE de sombrero.

 

4.- RE-: UNA MARCA DE SUBJETIVIDAD

Emile Benveniste al describir el aparato formal de la enunciación, define a ésta como el acto mismo de producir un enunciado, acto individual de utilización de la lengua, puesta en funcionamiento de la misma.

La enunciación se hace visible en las marcas que el locutor deja en el enunciado. Tanto Benveniste como Kerbrat-Orechioni consideran estas huellas lingüísticas de la presencia del locutor en el seno de su enunciado, como lugares de inscripción de la subjetividad del lenguaje.

Cuando se hace un inventario de los lugares más manifiestos de la subjetividad lingüística, es decir, de las unidades subjetivas, se nombran los deícticos, los sustantivos, los adjetivos, los adverbios, los verbos, etc.

En esta parte del trabajo se asume que la gradación con el prefijo RE- superlativo, es una forma más de inscribir la subjetividad en el discurso, como así también que este morfema es una unidad significante, que presenta los rasgos subjetivos: como los sufijos acho/ a , ete, ucho/ a , en comunacho, pobrete, feucha, portan el valor peyorativo, RE-, en rezafado, reloca, redulce, concentra el mayor porcentaje de subjetividad, y convierte a la palabra prefijada en una nueva unidad léxica, por ende con nuevo significado.

Ya Bello advertía que los medios para formar superlativos no tienen el mismo valor entre sí, unos encarecen más que otros. Obsevaba que el mecanismo morfemático tiene más fuerza que el sintáctico (doctísimo, muy docto). En las encuestas, los adolescentes prefieren el morfema RE- a los morfemas super- ; -ísimo y al advervio muy. Sobre 100 encuestados, 73 eligieron RE-.

Cuando se analizaron las condiciones de las categorías para la admisión de RE- elativo, se precisó que las mismas debían acercarse a la propiedad predicativa de los adjetivos.

Todas ellas son portadoras del rasgo subjetivo, pues marcan un compromiso afectivo (alegre, amar) o una evaluación cualitativa - cuantitativa ( grande -gustar). Al ligarse con RE- son doblemente subjetivas, ya que este prefijo da cuenta del sistema axiológico que posee el locutor. Se podría hablar de una cuantificación de la subjetividad lingüística, en términos peyorativos o desvalorizadores (rezafado, recorky) y elogiosos o laudativos (realegre, me regustó, regrande).

Por consiguiente, RE- es un morfema superlativo elativo - axiológico, portador del mayor índice de subjetividad. De ahí que sea tan frecuente su uso en el momento de emitir juicios de valor, respecto de una fiesta, por ejemplo (me redivertí, relinda) o en el momento de injuriar, como se recoge en las reflexiones metalingüísticas de los mismos encuestados: "Retarado, y en la mayoría de los insultos".

 

5.- LA EVOLUCIÓN DE RE-

Como se dijo en el parágrafo 1, la lengua popular española del siglo XVI, registra el empleo del prefijo RE- con el significado de superlativo.

Los adolescentes de hoy han adoptado de todos los valores posibles de RE- el de elativo, para imponerlo como un rasgo distintivo de su grupo, por lo tanto de su lengua.

Este uso que en principio era privativo de los adolescentes, pasó a la lengua estándar de los niños y de los adultos, produciéndose un préstamo lingüístico. El fenómeno no es extraño en la zona rioplatense, ya que muchos términos propios del lunfardo, jerga de los delincuentes surgida a comienzos de siglo, en Buenos Aires, se generalizaron hasta formar parte de la lengua familiar coloquial (apoliyar / dormir; cana / policía; botón / delator, policía).

Recientemente, el 21-IV-96 en el prestigioso diario " La Nación " Mariano Grondona, uno de los periodistas más influyentes del país, escribió un artículo de opinión titulado "RE- reelección: dos temores en conflicto". Ante la posibilidad de una nueva reelección del presidente Menem, el autor juega con la polisemia del morfema RE-; por un lado, toma el significado de reiteración, y, por otro, sugiere lo que connotaría la re-reelección: el grado extremo de menemismo. La segunda interpretación se refuerza con la cita del presidente de Brasil Henrique Cardoso.

En la misma página aparecen expresiones lúdicas con RE- en un chiste de Nik para reflexionar sobre el tema: "Versión musical en re-re-re-re sostenido"- "Este tema me tiene re-podrido". Un solo RE- le es suficiente para reforzar la crítica. Necesita de la insistencia del prefijo para marcar el exceso en el poder y su punto de vista acerca de la reelección.

De esta forma se pone de manifiesto el traslado de RE- de la lengua popular y de una lengua de minorías, no sólo a la lengua estándar coloquial de los adultos, sino también a la lengua escrita.

CONCLUSIONES

RE- es un prefijo que presenta entre sus varios significados el de intensidad o el de exceso. Se comporta como un morfema de superlativo absoluto que pertenece al habla coloquial, con intentos de instalarse en la lengua escrita.

La partícula elativa RE- cuantifica adjetivos, sustantivos, adverbios y verbos, siempre que denoten cualidades o propiedades. El sustantivo debe recategorizarse como adjetivo para gradarse. La cuantificación con RE-de los adverbios es más amplia, pues acepta no sólo a los derivados de adjetivos, sino también a los modales, temporales, locativos, de cantidad. Los verbos se cuantifican morfemáticamente, cuando se combinan con el morfema y el pronombre. Además su capacidad predicativa es la que les permite asociarse a RE- superlativo. Los adolescentes lo eligen, ya que marca con mayor precisión el grado extremo, en contraste con bastante, mucho, demasiado, que resultan imprecisos.

Mientras la sufijación en -ísimo y el procedimiento sintáctico con muy, presentan ciertos límites para la gradación, el prefijo RE- salta esas restricciones y lo hace de tal manera que hasta se relaciona con el verbo, categoría impensada para cuantificar con -ísimo o muy. Todo esto se debe a su carácter omnímodo. Además este morfema es un cuantificador de la subjetividad. Concentra el mayor porcentaje de carga semántica y porta el rasgo axiológico que todo hablante posee, en tanto peyorativo o encomiástico. Va más allá de la sintaxis: redimensiona, amplía, resignifica la realidad, de manera distinta, diferente en cada sujeto hablante, ya que da cuenta del uso individual para manifestar sus propias percepciones.

El empleo de la gradación con RE- es una muestra más de la propensión a la simplificación propia de la jerga adolescente. La razón de esta economía verbal tiene que ver con la imposibilidad de expresar, debido a su crisis emocional. Si bien usar RE- de manera laxa, indica escasez de vocabulario, habla en favor del uso creativo de la gramática por parte del adolescente.

NOTAS

1.- Frente a los superlativos absolutos existen los llamados superlativos relativos que expresan el punto de comparación con respecto al cual se atribuye la cualidad extrema. Se definen por propiedades sintácticas. En español se forman con SSDD con un complemento denominado coda, que representa el conjunto de entidades, en las cuales la expresión referencial, que tiene la propiedad extrema está incluída como en "de todos ellos", "en el mundo", "en el siglo XX". Ej. El científico más premiado del siglo XX".

2.- El grado positivo del adjetivo es la base léxica (inteligente). El comparativo se forma sintácticamente, observando tres posibilidades: de igualdad (tan inteligente como); de superioridad (más inteligente que...) y de inferioridad (menos inteligente que...). El superlativo se constituye morfológica y sintácticamente (inteligentísimo, reinteligente, muy inteligente, el más inteligente de todos). También existen formaciones irregulares heredadas del latín (bueno / mejor / óptimo ; malo / peor / pésimo).

La gradación la permiten los adverbios que están emparentados con los adjetivos, los calificativos y los prepositivos. Los mecanismos que se emplean son prácticamente los mismos que los del adjetivo ( lejos, más lejos, muy lejos, relejos, lejísimo).

3.- Ejemplos tomados de Bosque (1990).

4.- En las encuestas también se observó la unión de RE- al adjetivo indefinido "todo": retodo.

5.- Surgió de las encuestas la recategorización de un sustantivo propio "recorky". La misma es posible debido a que se alude a las características del personaje principal de una serie televisiva que presenta síndrome de Down. Entonces, recorky significa remogólico, retonto.

 

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