|

| |
SALUTACIÓN A LOS DOCENTES
Un saludo
a los maestros, a los verdaderos “maestros”, mas allá de los niveles
en que se desempeñan. A todos aquellos que han elegido la profesión
de educar porque viven en su interior la vocación para hacerlo.
A todos los que se desviven cada día por mejorar – en todos los
sentidos – la vida de cada uno de sus alumnos.
A los que han optado por esta única profesión, más allá de las
postergaciones, desvalorizaciones e ingratitudes.
A todos los que nunca les fallan a sus alumnos, porque están siempre
frente a ellos y con ellos, aprovechando el tiempo compartido del
enseñar y del aprender.
A todos los maestros que saben disimular sus problemas personales
para hacerse cargo de los problemas de cada estudiante, problemas
que aparecen en sus palabras o se insinúan en sus miradas o en sus
conductas.
A los maestros que saben demandar, pedir, exigir, y al mismo tiempo
se juegan entero en el cumplimiento de cada una de sus obligaciones.
A los verdaderos maestros que confían en su
poder y en su tarea, pero son lo suficientemente humildes como para
saber que no todo depende de ellos.
A los que suman a sus estudios y su perfeccionamiento, su mirada y
su reflexión crítica con capacidad de ver un mundo y un futuro
diferente.
A los que recién comienzan y disfrutan de sus primeros logros y
lamentan sus fracasos iniciales.
A los que suspiran por su jubilación, pero que no quieren bajarse de
su responsabilidad hasta el final.
A los que generan comunidades de trabajo armónicas y capaces de
sumar esfuerzo por el bien de los alumnos.
A los que siguen peleando cada día, a los que honran a la educación
y a la vida, a los que siembran a pesar de la cosecha esquiva.
A todos los que – a la vuelta de la vida – logran encontrarse con el
fruto de su trabajo antiguo, en las palabras de alguno de sus
exalumnos agradecidos.
A los que suman a su presencia en clase, sus
horas de preparación de sus tareas, de escritura de sus textos, del
armado de la fotocopias, de la corrección puntual de los trabajos de
los alumnos.
A los maestros que siempre piensan bien de cada uno de sus
estudiantes, que confían en sus posibilidades, que insisten una y
otra vez con sus llamados y sus mensajes, a los que no los cansan
los NO de sus alumnos y quieren que todos lleguen con dignidad a la
meta deseada.
A los que como trabajadores saben luchar por sus derechos, pero que
en cumplimiento de sus deberes se comportan como auténticos
profesionales.
A los que mantienen su entusiasmo y su entrega aunque muchos otros
puedan exhibir actitudes y comportamientos que desacreditan el
trabajo docente.
A los que llegan extenuados al final de la jornada pero
subjetivamente satisfecho por todo lo que han realizado.
A los que se despiertan cada mañana, con la natural cuota de
cansancio, pero le ponen humor, alegría y entusiasmos a cada una de
las tareas.
A los que entienden que la buena onda, las
relaciones personales fuertes y respetuosas, el cuidad y el amor
aseguran los mejores aprendizajes.
A todos los que la sociedad ignora, muchos padres desconocen o nunca
saludan ni agradecen, a los que simplemente saben que están
cumpliendo con su deber.
A los que interpretan la tarea del docente como el hacer
sencillamente y cotidianamente lo que hay quehacer.
¡A todos ellos vaya el saludo agradecido – de colega – en el día del
Maestro! Por que son ellos los que honran y le dan sentido a la
educación.
JORGE EDUARDO NORO
Director |